lunes, 28 de abril de 2014

Bach en Madrid (José del Río, 2014): largometraje documental. Presentación en Filmoteca Española-Cine Doré

Presentación realizada viernes 25 de abril, 20:00 h., sala 2-Cine Doré


(Próximas presentaciones: viernes 16 mayo 18h. Real Escuela Superior de Arte Dramático, Avda. Nazaret, 2); viernes 20 junio 20h. Cineteca Matadero durante la Semana de la Música)

Fotografías y grabaciones RTVDoc-Servicio Documentación Multimedia-Universidad Complutense Madrid
(Vídeos subidos a YouTube desde el Servicio)







Ficha técnico-artística

Director: José del Río Esteban. Productora: Tirabeque Producciones. Director de fotografía: Guillermo Benarroch. Guión: José del Río, Julia Royo. Jefe de sonido: Kutu de la Puente. Ayudante de dirección: Francisco M. Torralba de Lara. Cámaras: Daniel González, Rafael Albaladejo, Julia Royo, Nacho Valenzuela, Luis Carmona. Eléctricos: José Ángel Blanco, Héctor Cañizares, Fernando Vilas. Montaje: José del Río,  Francisco M. Torralba de Lara, Daniel González. Foto-fija y postproducción  de imagen: Nacho Valenzuela. Postproducción de audio: Kutu de la Puente.

Intervinientes:  los miembros de los conjuntos instrumento-vocales Hippocampus y La Capilla Real de Madrid.
Género: documental. Año: 2014. País: España. Duración: 92 minutos. Soporte de proyección: Blu-ray.

Biofilmografía

José del Río, nacido en Madrid en 1970. Entre  sus obras destacan: Un. Una (2003), Té y Café (2005), Jauja (2007), Escultura cartón (2010) y el documental Bach en Madrid, de 2014. Tirabeque Producciones

Notas de dirección

En octubre de 2010 establecí el primer contacto con el director de orquesta Óscar Gershensohn. Gershensohn me contó que llevaba siete años representando la música religiosa de J. S. Bach, que estos conciertos formaban parte de un ciclo que finalizaría en diciembre de 2012 y cuyo objetivo era el de interpretar, por primera vez en nuestro país, la integral de la obra sacra de Bach.

Desde un punto de vista argumental, el ciclo reunía tres características que le daban su singularidad y que era necesario destacar: era de entrada libre, los conciertos se interpretaban en todas las iglesias de Madrid (incluidos los barrios periféricos) y, por último, se había invitado a participar a la mayoría de las orquestas barrocas españolas (al final serían 22 grupos de 10 comunidades autónomas).
Al final de la conversación, Óscar y yo estábamos convencidos de la necesidad, por no decir obligación, de dejar testimonio cinematográfico del ciclo. 

Por un lado estaba la música, y por otro,  los músicos y todos aquellos cuyo trabajo consistiera en sacar adelante el ciclo. Había que mostrar las dificultades profesionales y los sacrificios personales que conlleva un proyecto de esta envergadura. Finalmente, también había que dar respuesta a una serie de preguntas que tenían que dar sentido a la película: ¿qué legado iba a quedar cuando los conciertos finalizaran?; ¿tendría continuidad el ciclo o, por el contrario, se trataba de algo que iba a ser flor de un día?; ¿podíamos estar frente al vértice sobre el que asentar las bases para un desarrollo sólido de la música y, por tanto, de buena parte de la cultura española?

Bach en Madrid es el largometraje que cuenta esta aventura musical.

Bach en Madrid: entrevista a José del Río por el director de cine Ken Rodgers
P.--¿Qué es lo primero que te interesó de la película y cómo llegaste a interesarte en la filmación de Bach en Madrid? ¿Se trataba de un encargo o fue una idea original desde su creación hasta la finalización de la producción?.

R.--Doscientas Cantatas, dos Pasiones, Motetes, Misas, Oratorios. Estamos hablando de un ciclo de dimensiones enormes. Interpretarlo en una ciudad es algo bastante excepcional; en España no había ocurrido nunca, y son muy pocas las veces que ha ocurrido a nivel internacional. Lo primero que me llamó la atención es que un evento de estas características no estuviese siendo registrado en ningún formato audiovisual. Para mí es impensable no dejar testimonio documental de que, en un tiempo y en un espacio determinado, unos músicos estaban luchando por conseguir un hito musical en la historia musical española.

P.--Desde su origen, pasando por su financiación, su edición, hasta su distribución, ¿cuál fue el proceso de  producción de Bach en Madrid?

R.--El desafío mayor era condensar nueve años de trabajo, que es lo que tardaron las orquestas en interpretar la integral de la música de Bach, en 90 minutos de película.  Desde el principio fuimos tomando una serie de decisiones para dar unidad al proyecto.  Por un lado, no quería que la música dominase el documental. Pensé que era un error habitual en este tipo de trabajos. Nuestro planteamiento fue que la imagen, entendiendo por imagen la película audiovisual, debía  estar a la altura de la música. Podía ser una misión casi imposible; frente a nosotros teníamos probablemente la mejor música jamás escrita, pero tenía que ser nuestra aspiración. Por otro lado, no quería hacer una película que recrease la vida de Bach, con pelucas y todo eso. Quería hacer un documental en tiempo presente, que recogiese los problemas de unos músicos que tienen una tarea profesional muy difícil, y que también tienen  su propio día a día, con todas las dificultades, rutinas y ventajas de cualquier persona que vive en una gran ciudad, en este caso Madrid.

Finalmente, la otra cara que quería mostrar era el público, que al final siempre es el juez de todo esto. Estaba convencido de que enseñar toda esa “carpintería”, toda esa “trastienda”, iba a ser más interesante  e iba a dar mucho más juego.

Empezamos a buscar el aspecto visual que debía presentar  el documental. Determinamos que Bach en Madrid es una película que trata de la música sacra de Bach, una música que en su día estaba pensada para comunicarse con Dios,  por lo que creía que tenía que dar la impresión de algo grande, y de apariencia majestuosa. Por fortuna, la mayoría de las Iglesias fueron muy generosas y nos facilitaron sus salas, bibliotecas y espacios para poder rodar la película. De entre todas, quiero destacar a la Parroquia Santuario de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro: aparte de tener un magnífico templo, nos facilitaron muchas de las localizaciones que aparecen en Bach en Madrid.

Rodamos muchísimo material. Más de 100 horas entre ensayos, entrevistas, conciertos, etc. Primero hicimos un esquema en una pizarra de cómo creía que tenía que ser la película, con sus tres actos, sus conflictos, su clímax, dónde debía ir cada bloque temático, etc. Íbamos montando en fases. No quería juntarme con todo el material y empezar de cero.  Primero, hicimos una pieza de veinte minutos. Dejamos pasar unos meses en los que seguimos grabando, añadiendo bloques temáticos. Luego hicimos una de cuarenta minutos. Después, otra vez a empezar hasta que alcanzamos los sesenta minutos. Entraban secuencias nuevas, se caían otras que ya estaban montadas, recuperábamos material que habíamos descartado por falta de encaje. Y por fin atacamos la pieza de noventa minutos.


(Extracto de una entrevista publicada el 2 de marzo de 2014 en Yareah Magazine, edición en inglés, revista  cultural internética)


Fuentes: Facebook


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